El
uso de tecnologías en la educación puede tener la finalidad de desarrollar las
capacidades cognitivas del individuo; puede también tener el enfoque del
trabajo colaborativo y en red para el desarrollo de la participación y de la
ciudadanía; puede aun tener a la vista el desarrollo de una fuerza laboral apta
para promover innovaciones y proyectos tecnológicos punteros para que el país
sea competitivo en la economía del conocimiento; o puede simplemente atender a
la demanda difusa de conocimiento de los recursos informáticos latente entre el
público escolar formado por niños, jóvenes y adultos.
Sus
aplicaciones pueden situarse en el campo de la enseñanza superior y
en el de la formación
profesional, con destacado papel para el e-learning; en el campo de la
educación básica, con uso destacado como herramienta de enseñanza de contenidos
escolares específicos y como recurso para la configuración de nuevos entornos
de aprendizaje; en el campo de la educación especial, en el cual el uso de los
recursos informáticos representa una enorme posibilidad de extensión y de
potenciación de habilidades comprometidas.
Los
diferentes arreglos entre esas finalidades y aplicaciones conforman la gran
variedad de escenarios posibles para la integración de las TIC en la educación
y, por consiguiente, la enorme diversidad de indicadores a ellas referidas. El
objetivo de este capítulo se centra en los indicadores para las aplicaciones de
las TIC en la educación básica en sus diversos usos y, específicamente, en aquellos
que componen los esfuerzos por acompañar y medir políticas públicas en el área.
En
ese universo, los indicadores disponibles se refieren a políticas públicas y a
sus resultados, a la equidad de acceso e infraestructura en escuelas, a la
formación y capacitación docentes y a los impactos en el aprendizaje.
El objetivo de este capítulo no es ofrecer un
panorama exhaustivo sobre tales indicadores, sino un panorama cuestionador, que
tiene como telón de fondo la reflexión sobre “qué medir”, “para qué medir” y
“cómo medir”. De ese modo, este artículo pretende aproximar al lector a algunos
indicadores y documentos referidos al tema, mostrando la amplitud de cuestiones
relacionadas con la introducción de las TIC en el escenario escolar y en el debate
educativo de un modo más amplio.
Según
Galvis, La tecnología es la ciencia de
acción referida a la técnica cuyos resultados son de naturaleza teórico-declarativa
y no descriptiva ni normativa. La tecnología se compone de teoría científica.
La ciencia
de la información es una ciencia interdisciplinaria que se ocupa del análisis, recolección,
clasificación, uso, almacenamiento, recuperación, disfunción y protección de la
información.
La
Ciencia se relaciona con la obtención de conocimientos, las principales
características de la ciencia son la objetividad y el rigor en cambio la
tecnología deriva directamente de la ciencia. Es el conocimiento científico que
soluciona problemas.
La
ciencia va en busca de la verdad la tecnología busca la eficiencia, la ciencia
puede predecir resultados, y la tecnología puede señalar los medios apropiados.
Las TIC han sido definidas como
un sistema tecnológico mediante los que se recibe, manipula y procesa
información y facilitan la comunicación entre dos o más interlocutores cepal
2003.
El
desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones TIC
durante las últimas décadas ha puesto de manifiesto el largo camino para
enfrentar un mundo digital.
Según
la UNESCO, Las TIC tienen una influencia cada vez mayor en la forma de
comunicarse, el aprendizaje y la vida.
El desafío
esta en utilizar eficazmente estas tecnologías para que estén al servicio de
los intereses del conjunto de los estudiantes y de toda la comunidad educativa,
también contribuyen al desarrollo profesional de los decentes y a mejorar la
gestión, la gobernanza y la administración de la educación.
Las
TIC constituyen herramientas fundamentales para facilitar el acceso a
conocimiento y facilitar el acceso a conocimiento y potenciar las capacidades
de innovación de los países.
Según
Roberto Garduno. La educación a distancia es un campo de conocimiento
privilegiado para comprender los desafíos actuales entre los procesos que se
han generado con los desarrollos y aplicaciones alcanzados por las tecnologías
de la información y comunicación TIC en la sociedad moderna. En la comunidad
educativa es imprescindibles estudiar las repercusiones del uso de la internet
en la educación a distancia.
La
problemática que plantea la enseñanza de organización de recursos informáticos
digitales se incrementa frente al hecho de que las TIC cambian constantemente.
Los
estudios realizados hasta el momento sobre la incorporación de las TIC a la
educación escolar y los usos que el profesorado y el alumnado hacen de estas
tecnologías muestran con claridad que, en general, las expectativas y los
discursos que acabamos de comentar están sensiblemente alejados de lo que
ocurre en los centros educativos y en las aulas.
Los
profesores tienden a hacer usos de las TIC que son coherentes con sus
pensamientos pedagógicos y su visión de los procesos de enseñanza y
aprendizaje. Así, los profesores con una visión más transmisiva o tradicional
de la enseñanza y del aprendizaje tienden a utilizar las TIC para reforzar sus
estrategias de presentación y transmisión de los contenidos, mientras que los
que tienen una visión más activa o "constructivista" tienden a
utilizarlas para promover las actividades de exploración o indagación de los
alumnos, el trabajo autónomo y el trabajo colaborativo.
Los
usos que los participantes hagan efectivamente de las TIC dependerán, en buena
medida, de la naturaleza y características del equipamiento y de los recursos
tecnológicos puestos a su disposición. En este primer nivel, el del diseño
tecnológico, lo que cuenta son las posibilidades y limitaciones que ofrecen
esos recursos para representar, procesar, transmitir y compartir información.
Las aplicaciones de software informático y
telemático -herramientas de navegación, de representación del conocimiento, de
construcción de redes semánticas, hipermedia, bases de datos, sistemas
expertos, de elaboración de modelos, de visualización, de comunicación síncrona
y asíncrona, de colaboración y elaboración conjunta, micromundos, etc.- varían
enormemente en cuanto a esas posibilidades y limitaciones. Y esta variación, a su
vez, establece restricciones distintas en cuanto a las actividades y tareas
que, mediante el uso de dichas aplicaciones, van a poder desarrollar profesores
y estudiantes.
Es decir, en cuanto a las posibilidades y
limitaciones que ofrecen a profesores y alumnos para organizar las actividades
de enseñanza y aprendizaje: la forma de plantearlas y abordarlas, sus
exigencias, su duración, las modalidades de participación, las
responsabilidades de los participantes, las fuentes y formas de ayuda y
andamiaje que van a poder recibir los estudiantes durante su desarrollo, el
seguimiento que va a poder efectuar el profesor del progreso y de las
dificultades de los estudiantes, el seguimiento que van a poder realizar los
estudiantes de su propio proceso de aprendizaje, las características de los
resultados o productos esperados, los criterios y procedimientos de evaluación.
El
acceso a Internet es clave para la formación de redes escolares y la
participación en una comunidad educativa. En efecto, mediante el acceso a
Internet los profesores pueden acceder a recursos disponibles en los portales
educativos, intercambiar experiencias, participar en proyectos con sus colegas
y en cursos de capacitación, independientemente de su ubicación geográfica.
Todo lo cual necesariamente tiene implicaciones para los procesos de
enseñanza-aprendizaje.
TIC
es un elemento determinante para su desarrollo en los centros ya que en función
de la actitud,- señala tres tipos: innovadora, resistentes y líderes-, de los
profesores se podrá desarrollar.
Establecen como principios generales de la
formación y perfeccionamiento del profesorado, concebirla como un continuo,
integrarla con los procesos de cambio innovación y desarrollo curricular,
conectarla con el desarrollo organizativo de la escuela, integrarla con los
contenidos propiamente académicos y disciplinares, relacionar la teoría y la
práctica, buscar un isomorfismo entre la formación que recibirá y las exigencias
que posteriormente se le pedirán, individualizada y que debe proporcionar la
posibilidad para que los profesores se cuestione sus propias creencias y
prácticas institucionales
No
se trata ya de utilizar las TIC para hacer lo mismo pero mejor, con mayor
rapidez y comodidad o incluso con mayor eficacia, sino para hacer cosas diferentes,
para poner en marcha procesos de aprendizaje y de enseñanza que no serían
posibles en ausencia de las TIC.
Vistos
desde esta perspectiva, los estudios de evaluación y de seguimiento de
incorporación de las TIC a la educación escolar arrojan unos resultados muy
pobres a nivel general -aunque hay, por supuesto, excepciones encomiables- y
las previsiones son inciertas. Pero no tanto por las dificultades intrínsecas
que plantea la incorporación de las TIC, como por la rigidez y las
restricciones organizativas y curriculares de un sistema educativo que es
incompatible, en muchos aspectos, con el aprovechamiento de las nuevas
posibilidades de enseñanza y aprendizaje que ofrecen las TIC.
Referencias bibliográficas
Area, M. (2005).
Tecnologías de la información y la comunicación en el sistema escolar. Una
revisión de las líneas de investigación. Revista Electrónica de
Investigación y Evaluación Educativa,
http://ec.europa.eu/education/doc/reports/doc/ictimpact.pdf
.
Cognition and Technology Group at Vanderbilt (1996): «Looking at
technology in context: A framework for understanding technology and education»
a Berliner, D. C. i Calfee, R. (Eds.), Handbook of Educational Psychology (pp.
07-840). New York: Simon & Schuster MacMillan.
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